(No desde lo que se supone que alguien debería ser.)
Estoy hecha de pedacitos.
Pedacitos de todo lo que he vivido, de lo que he leído, de lo que me ha atravesado. Acompaño desde lo que soy. Si tengo que impostar, se me nota.
Desde pequeña he sido la persona a la que los demás le cuentan cosas. Amigos, conocidos, desconocidos en una parada de autobús.
Hoy sé que ese siempre fue el camino.
He sentido soledad acompañada
y también soledad por estar sola.
Quizá por eso me importa tanto que nadie tenga que recorrer sus procesos sintiéndose incomprendido.
Crecí en Valencia, junto al mar. Más adelante elegí Zaragoza por amor — dejar familia, amigos y el mar. No fue fácil. Y a la vez, empezó algo nuevo.
Me formé en:
Pero lo que más ha marcado mi mirada no han sido las formaciones:
ha sido la vida.
Si tuviera que resumir mi forma de acompañar en una palabra, diría que es abrazo.
Todo nace de una experiencia real y una búsqueda honesta.
Cada persona tiene una historia única y merece respeto.
Un proyecto coherente con lo que enseño y con sus valores.
Creo en la capacidad de las personas para transformarse.
No es acumular herramientas. Es comprender lo que vivimos.
Trozos de vida que componen la forma en la que acompaño.
Puedo acompañarte en una sesión individual. Antes de empezar te escribo y te explico cómo trabajo.
La estoy terminando de preparar con el cuidado que merece. Mientras tanto, empieza por la guía gratuita — y en cuanto esté disponible te aviso por correo.
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